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| Esta tarde a las 15:30 hs. todos a la Plaza del Estudiante en Santa Cruz de la Sierra: Marcha de la Bronca contra el Gasolinazo |
1.- Aunque a veces cueste y, por las provocaciones, resulte difícil de cumplir, la regla principal es: DEBEMOS ABSTENERNOS DE RECURRIR A LA VIOLENCIA. Evitemos destruir bienes públicos o privados y causar daño a las personas. No es éste el objetivo de nuestra lucha. En la no-violencia de nuestras acciones está la llave del éxito de nuestros esfuerzos, puesto que nos negamos a caer dentro de la lógica en que pretende legitimarse la represión. Es en este terreno -y sólo en éste- donde tenemos ventajas claras sobre el régimen que nos oprime.
2.- Conservemos siempre la calma, evitando toda precipitación en nuestras acciones. Es preferible usar unos minutos para planificar bien lo que vamos a hacer y asegurar así lo más posible su éxito, que perder todo lo avanzado en un minuto, ser aplastados y quedar derrotados.
3.- Juntemos nuestros esfuerzos a los de otros, coordinemos con ellos y sintámonos participando en lo que este combate no-violento por la democracia es: una tarea de todo el pueblo. Nunca actuemos solos, aisladamente. Si lo hacemos, seremos vencidos. Si nos salvamos de ser destruidos, quedaremos con toda seguridad frustrados, desmoralizados y anulados para continuar la lucha hasta la obtención de sus objetivos.
4.- Tengamos paciencia aunque no veamos resultados inmediatos. El régimen negará hasta el final su fracaso y se resistirá a salir de escena para dar paso a la democracia. Sólo nuestra persistencia, unida a la de la inmensa mayoría de los chilenos, logrará conseguir las metas buscadas. La lucha podrá parecernos larga, pero lo sería más si la abandonáramos cayendo en la pasividad o en la violencia.
5.- Rechacemos toda provocación. El régimen, junto con usar la represión, recurre a tretas o trampas para arrastrarnos a su campo de batalla: el terreno de la violencia. No le hagamos el juego.
6.- Dominemos nuestro miedo. Tener miedo es normal. No nos avergoncemos si lo experimentamos, pues se trata de un sentimiento natural que no nos disminuye. Lo importante es que encontremos siempre un modo de protestar o de actuar, por modesto que sea. Poco a poco, con la ayuda de nuestro grupo de acción, iremos venciendo el temor y podremos actuar con más fuerza. Recordemos siempre que el régimen se ha sostenido -y sigue afirmándose gracias a nuestro miedo. Al vencerlo o controlarlo le estaremos quitando una parte importante de su base de sustentación.
7.- Hagamos en nuestro grupo, después de cada acción no-violenta llevada a cabo, un cuidadoso y honesto balance. No nos desanimemos por los errores cometidos. Identifiquémoslos y tomemos medidas para no repetirlos en la jornada siguiente. Confrontemos nuestro balance con el de otros grupos a fin de mejorar constantemente la calidad de la acción de todo el conjunto.
8.- Mantengámonos fieles al objetivo central de la lucha: poner fin a la dictadura y construir la democracia. Alejemos de nosotros cualquier fin secundario. No busquemos, por ejemplo, venganzas personales ni alentemos el odio. Alcanzada la meta, todo -incluyendo la justicia- será una tarea nueva.
9.- Utilicemos siempre la razón, la verdad y nuestro propio sacrificio. Son fuerzas indestructibles, las únicas armas que nadie puede arrebatarnos.
10.- Rompamos el bloqueo informativo y denunciemos las mentiras gubernamentales. Difundamos este decálogo y todos los comunicados acerca de nuestras acciones de lucha. Usemos medios simples a nuestro alcance: nuestra palabra, cartas tipo "cadenas", el teléfono, fotocopias y todos los que nuestra imaginación pueda crear. No le creamos, mientras no cambien, a la TV y a los diarios que distorsionan y ocultan la verdad.
(Documento circulado durante los movimientos de protesta llevados a cabo en Chile en el año 1983.)










