miércoles, 2 de marzo de 2011

¡Qué bonita Reina del Carnaval cruceño!

Andrea Aliaga, alegre, colorida, preciosa... (fotos El Deber)





Peabirú, hacia el Paraíso en guaraní, la alegoría de la Reina del Carnaval cruceño


¡Buen día y feliz Carnaval sin mentirse: el Corso no es más que la cumbre de fiestas privadas de Año Nuevo donde si no querés/podés pagar 200 por tarima, la opción es 100 por silla! ¡Los garages son sucursales reducidas del mismo gallinero de malla olímpica que separa los abrazos entre quien tiene y quien no tiene! ¡Y detrás de las tarimas el gran mercado persa de 2km. de masa, espuma y cerveza!  ¡Es hora de devolverle el Corso a la gente y ponerlo en su sitio!
El maravilloso desfile carnavalero de un par de días antes con un recorrido muy corto y poca difusión merece ocupar el mismo lugar y día del Corso, al igual que el mal llamado Corso de las Ciudadelas.  Tampoco Santa Cruz de la Sierra puede volver a cerrar el tráfico casi una semana en una arteria vial tan importante como el Segundo Anillo y el Corsódromo (o como quieran llamarle) lo tiene hasta Gualeguaychú.
La fiesta del Carnaval tiene sus bemoles en todas partes.  Como en Barranquilla, Colombia:  "Pero el Carnaval tiene que ajustarle clavijas a ciertos detallitos molestos: la excesiva comercialización de la que son muy conscientes el Ministerio de Cultura y la Fundación Carnaval, la primacía de los tráileres sobre las carrozas, algo que podría convertir la Batalla de Flores en una especie de paro camionero, y el alto precio de los palcos a los que - absurdamente - no quieren dejar ingresar alimentos y bebidas, como si no fuera suficiente la prohibición del libre acceso al espacio público. No obstante, la belleza, la fuerza, la emoción, el torbellino, la explosión de alegría y colores de nuestra fiesta máxima, tienen la virtud de eclipsar todo lo negativo, como la espuma, además, que llegó y se ha quedado pese a todos los supuestos controles". (El Heraldo, 6.3.2011, Colombia)
Sobre las calles y los tres días de mojazón, poca gente en el Centro de la ciudad, comparando con años anteriores.  Muchos optaron por salir a los alrededores.  Wara Ysabel comenta:  "Salí con mis hijos y el perro a las calles del centro, desde la Saavedra hasta la Ballivián, pasando por la Callejas. Estábamos preparados: chisguetes, lentes, pañoletas y bolsa. La perra también llevaba pañoleta y gafas. La pasé muy bien, no vi violencia, ni malos borrachos. Todos contentos y compartiendo todo. Vi un trompetista en silla de ruedas, gente que instala duchas en la acera e inmedible alegría."
¡Juerza, Carnaval!

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