¡Viva la diferencia! (Yan Kem Po)

Ser niños, ser adolescentes, ser hijos, ser padres, ser abuela, ser-es-humano-s



















Un día, casi sin darme cuenta, tuve un hijo y después una hija y un hijo y, después, el menor.  Mucho después, un nieto.  Y después, otro. No encontré diferencia, salvo en el pequeño gran detalle de que cada uno como yo, somos seres humanos únicos nacidos en este planeta que nos cobija.  Y cada uno, somos un mundo.
Antes escribí, hice borrones, dibujitos, ensayé poemas y también cartas.  

El tiempo fue pasando y nada cambió en esencia, salvo el tiempo transcurrido.  
Todos nos enfrentamos a preguntas parecidas, en distintos momentos, en diferentes circunstancias:  desde que tenemos memoria, tanto de la historia de la humanidad como de nuestra propia historia, nos acompañan muchas dudas e interrogantes que intentamos contestar con dificultad.
Así pasa la vida.  

Hoy me animo a asegurar que lo que nos mueve es el corazón, moviliza el pensamiento y somos lo que hacemos con ellos.
Hoy me animo a volver a escribir para compartir vivencias porque las experiencias son de cada uno y a su manera. Quiero contribuir a un mundo menos hostil para la infancia, a que la violencia sea erradicada de nuestras vidas y de la sociedad, desplazada por la tolerancia, la integración, el respeto a las diferencias entre cada uno de los seres humanos porque somos iguales en esencia.
Escribo porque me nace contar.  Me nace cantar.  Es lo poco que sé hacer por mí misma y había dejado atrás hasta que, como en los cuentos, volvió a instalarse en mi interior el bichito natural y la misión sobre la Tierra.  De pronto, soy yo encontrándome y desperezándome en mi más verdadero cometido en el mundo.

La vida, ese don inexplicable y fantástico, es siempre, siempre, un motivo para festejar.